El cubo de Rubik

El cubo de Rubik, cubo mágico o los muertos del cubo, como se lo conoce en algunos países, es un rompecabezas ideado por el profesor de arquitectura húngaro Ernö Rubik en 1974.
El fenómeno este, en vez de dedicarse a sus clases y estarse quietecito, se le ocurrió que podía joderle la vida a más de uno construyendo un artefacto demoníaco que constaba de 6 caras divididas en 9 bloques de un mismo color cada uno, los cuales se podían rotar en 2 ejes. Para solucionar el rompecabezas, partiendo de un cubo desordenado, habría que colocar cada cuadro del mismo color en su cara correspondiente. Casi nada.
La gracia es que le salió el tiro por la culata, y en poco tiempo empezaron a salir chavales que, no sólo resolvían el rompecabezas, sino que lo hacían en pocos segundos. El tal Rubik este, bastante contrariado por la situación, llamó a su concuñado, Péter Sebestény para que hiciera algo más jodido todavía que el cubo original.
El tal Péter este se puso manos a la obra y en muy poco tiempo se sacó de la manga la “Venganza de Rubik“. Un cubo de 6 caras, pero con 12 bloques por cara. No fue suficiente, había chavales que lo resolvían en menos de lo que tardan en tacharte de spammer en Menéame.
Entonces llegó Udo Krell, al que nadie había dado vela en el entierro, y se inventó el “Cubo del Profesor“. Las mismas 6 caras pero con 25 bloques cada una. Cuentan que un chaval llamado Erik Akkersdijk resuelve este cubo en menos de lo que tu tardas en pronunciar su nombre.
También existe el cubo de 2×2, que podéis ver a la derecha en la imagen de arriba, y el cubo para torpes que me he encontrado en Punto Geek. Estos si que son obra de genios, porque añadirle bloques para hacerlo más complicado es lo fácil, pero a nadie se le había ocurrido quitarle bloques para hacerlo asequible a más gente. Un Gallifante para estos artistas.
P.D: En los tiempos en los que no había internete y no había miles de páginas con guías para resolver el cubo, lo único que podías hacer era ser listo o arrancarle las pegatinas. Yo siempre opté por lo segundo. Patético.

