El Sancheski
Puede que el nombre os suene al típico detective de comisaría yanqui, hijo de inmigrantes polacos. Si, ese al que siempre piden que entregue la pistola y la placa y que se tome unas vacaciones…
Nada más lejos de la realidad. El Sancheski es parte de la infancia de muchos de nosotros y a su vez, es el gran precursor en España, de ese increíble deporte callejero llamado Skateboarding.
No tengo ni idea de como llegó mi Sancheski a casa. Lo que si recuerdo con nitidez es la primera vez que puse mi pie derecho (lenguaje skater: soy goofy) encima de aquel trozo de plástico naranja y comencé a deslizarme calle abajo. Todo parecía ir bien, hasta que llegó la hora de parar…
Por algo el Skate es un deporte extremo ¿No? Seguramente el adjetivo “extremo” se lo puso alguien que intentó patinar un Sancheski y no lo consiguió. La verdad es que era realmente complicado al principio. Cuando ya te creías Corey Webster en Thrashin’, aquel artilugio se empeñaba en que te dejaras los dientes en el suelo y demostrarte así, quién mandaba en la relación. Además no había protecciones ni mariconadas de esas, con lo cual los golpes eran de verdad, de los que duelen y parten huesos.
Una de las peculiaridades de los Sancheski era su sistema de detección y ataque automático a transeúntes. Por aquella época no se veían muchos locos deslizándose sobre trozos de plástico por las calles. Así que la gente solía pararse a observar nuestras acrobacias, como si fuera el circo, pero de gratis. En ese momento, se activaba el infalible sistema y no había patín que saliera despedido, que no impactara en los tobillos de algún temerario observador. Además, el nose (la parte delantera de la tabla) parecía diseñado para taladrar tejidos humanos. Hoy en día estaría prohibido fabricar un engendro así.
Ahora que todo el mundo sabe lo que es un Sancheski, os voy a explicar su origen.
Resulta que por los años 60, para las fábricas españolas de esquíes, era cada vez más complicado competir con los fabricantes austriacos y franceses.
A pesar de las dificultades, la familia Sánchez (Sánchez + ski = Sancheski), dueña de una de esas fábricas, no se resignó a hundirse y se lanzó a transformar las cadenas de montaje de su negocio para crear la primera fábrica de skateboards europea. Fue hace 35 años y fue en España.
Sancheski se convirtió rápidamente en la primera marca de patín del país y uno de sus modelos, el TOP naranja (cuya foto ilustra esta entrada), el patín con el que soñaron y empezaron a patinar generaciones enteras. Una fuente de buenos recuerdos para muchos de nosotros, seamos cuarentones o jóvenes rebeldes.
Una cosa más: Patina o muere.
