La Motoreta GAC

No se si a vosotros os pasará, pero a mi, al ver una imagen de esta maravilla de la tecnología, me vienen a la cabeza miles de recuerdos de carreras, excursiones, persecuciones, caídas espectaculares, conmociones cerebrales y fracturas varias…
La Motoreta G.A.C era la bicicleta de los chicos malos del barrio, la Harley de las bicicletas. Cuando montabas en ella y el viento te daba en la cara, te sentías el rey de la calle.
Tenía algunas curiosas características e innovaciones técnicas muy avanzadas para la época. Por ejemplo fijaos en el detalle de los muelles de la horquilla. Son los increíbles y auténticos muelles de adorno. Si, de adorno, porque no hacían nada más que adornar, no servían como suspensión. O los guardabarros cromados… Igual de inútiles que los muelles. Tu te metías en todos los charcos del mundo pensando que estos dispositivos cumplirían la misión para la que fueron diseñados. En cambio obtenías una bonita mancha de barro en tu espalda y la consiguiente bronca al llegar a casa.
Otra increíble característica de esta máquina era su gran asiento. En el podías llevar de paquete a algún amigo que no tuviera demasiado aprecio por sus testículos. Los que hayáis montado en la parte de atrás de una de estas Motoretas sabréis de lo que os hablo. Para los que no, os diré que la mayoría de problemas de infertilidad, semen de mala calidad, espermatozoides vagos e impotencia que sufren algunos varones españoles, fueron provocados en su día por ir de paquete en una Motoreta.
Otra de sus funcionalidades era que se podía plegar y guardar en cualquier sitio. Cosa jodida, porque era bien fácil que hicieras alguna putada y como castigo, tus padres te la quitaran, la plegaran y la hicieran desaparecer en el fondo de algún oscuro armario.
Hubo chavales que no entendieron la verdadera naturaleza callejera de las Motoretas y les pusieron banderitas, trozos de tubo naranja del butano en los radios, espejos retrovisores y un sinfín de chorradas más a modo de tuneo.
Yo digo que lo único que necesitaba la auténtica Motoreta era un botella de plástico golpeando en los radios, ganas de sentirte libre y como no, ganas de pedalear.




