Los números
¿Os habéis preguntado alguna vez porque los números son como son? Porqué el uno es el uno y el dos es el dos, y el uno no es el tres y el cuatro no es el uno.
Resulta que los números que nosotros conocemos, los llamados arábigos (para diferenciarlos de los números romanos), los que nos enseñaron en el cole, siguen una lógica secreta basada en el número de ángulos que tenía cada símbolo en su grafía original.
Para que lo entendáis mejor, me voy a ayudar de mi enorme talento para el dibujo y para las artes en general, y os voy a hacer una ilustración que os lo aclarará todo. Marcaré los ángulos con puntos rojos.

No hace falta que me felicitéis, ya se que el dibujo es un truño de los gordos, pero sirve para ilustrar lo que os digo.
Para el listillo que esté pensando que falta el cero, pensad que el cero es un círculo y que no tiene ángulos.

El aprendizaje de las tablas de multiplicar es el primer paso para que el niño que llevamos dentro se muera y en su lugar aparezca un hombre de provecho con pelos en el pecho.
Hubo un tiempo remoto en el que no existían ordenadores personales, impresoras o Internet. Por aquellos entonces, una tarea tan sencilla como tener un mapa de España en un papel para poder escribir encima, por ejemplo, los nombres de los ríos, se podía convertir en misión imposible sin las herramientas adecuadas.
La plastilina o plastiquina, como yo la llamaba, es una masa de composición plástica, de olor nauseabundo, que se supone que no mancha, de colores variados y que se puede moldear fácilmente con los dedos para formar figuras.