Llavero con ruiditos del Mario Bros
En Retroyonkis, cuando nos da por un tema, podemos llegar a ser muy pesados. Hoy vamos a continuar hablando del maravilloso mundo de los llaveros con ruiditos.
Como os conté ayer, un niño plasta con un llavero de estos en las manos, es el blanco perfecto de las collejas del resto de individuos de la manada. Pero ¿Qué pasaría si el llavero en cuestión no emitiera ruidos aberrantes, sino el maravilloso sonido de las vidas extras del Mario Bros?
Pues que el poseedor de ese maravilloso objeto mágico se convertiría automáticamente en un ídolo de masas. Incluso, si no fuera una persona demasiado desagradable, podría aspirar a perder la virginidad. Pagando por adelantado, por supuesto.
La cuestión es que ese llavero mágico existe, emite los sonidos de coger una moneda, inicio de fase, vida extra, salto de Mario, transformación de Mario pequeño a Mario gordo y el de la muerte calina.
Aquí tenéis un vídeo del llavero en plena acción. Hay que decir que algunos de los sonidos no son lo que se dice de alta fidelidad, pero por algo menos de 6 pavos no se le puede exigir mucho más.
Podéis tirar vuestro dinero hacer vuestra inversión aquí.



Como ya os conté en
Hubo un tiempo en el que un niño podía ir al campo a jugar y no tenía que recorrer 30 kilómetros para hacerlo. Antes de que se llenara todo de edificios y asfalto, en casi todos los barrios había algo parecido a un descampado (jardín, casa abandonada, solar…) donde ir de “caza”.
Tirachinas: Pero no los tirachinas esos de precisión que venden en las armerías, os hablo del auténtico tirachinas de plástico como el de la imagen. Más auténtico aun era el tirachinas casero fabricado con el alambre de un somier y una goma de las cajas de zapatos.
Tapaculos: También conocido como garbanceru, tiragarbanzos o soplamocos. Este simple pero efectivo artilugio era capaz de lanzar cualquier cosa que le entrara dentro, desde garbanzos, piedras, bolas de hierro… Consistía en un globo y una botella cortada. No veas como picaba si te alcanzaban en el culo.
Cerbatana: Un simple tubo y una bolita de papel ensalivado, balines de plomo… Con la experiencia descubrías que cuanto mas larga la tenías (la cerbatana), más alcance y daño causaba. Se podía hacer con cualquier cosa: un
Matalagartijas: Sin duda mi favorito por su precisión y alcance. Se construía con un listón de madera, dos pinzas de tender la ropa, una goma y 2 clavos. 15 minutos de tiempo de fabricación, horas y horas de diversión asegurada. Estupendo manual para fabricar uno
Dardos: Estos se podían comprar en el kiosco ya hechos o te los podías hacer tu mismo que era más divertido. Sobre todo si estabas castigado sin salir. Se contruye con materiales muy comunes: Una aguja, 4 mondadientes, pagamento, hilo y cartón para las aspas. Manual de construcción
Electrocutor: Este era bastante divertido si era usado contra humanos. Consistía en sacar de un encendedor automático el mecanismo que produce la chispa. Si le enchufabas eso al cuello de alguien, no veas que salto daba. Además podías electrocutar a través de pomos de puertas, alambres, vallas, porterías de fútbol sala…
Lanzallamas: Este era un poco peligroso si no tenías cuidado, era propenso a volverse contra ti y chamuscarte las cejas. Consiste en un mechero y un bote de spray de laca, mata cucarachas o lo que sea. Enciendes el mechero y le disparas a la llama, justo lo que dice el bote que nunca debes hacer.