Muere Antonio Pérez, creador de Geyper
Hoy es un día triste para la humanidad.
Me acaba de comunicar uno de mis compinches, el inspector de juguetes, que ha muerto Antonio Pérez Sánchez, fundador de los míticos Juguetes Geyper. Los Juegos Reunidos Geyper, Los Geyperman y los walkie-talkies se acaban de quedar huérfanos.
Los orígenes de Geyper se remontan a mediados del siglo XX (20 para los de la ESO). Corría el año 1954, cuando a este gran hombre se le ocurrió la idea de crear dos cacharros de tecnología avanzada con antena, que podían conectarse entre sí y establecer algo parecido a una comunicación. Había nacido el Walkie-talkie, primer gran éxito de Geyper.
Mucha culpa del éxito del Walkie-talkie venía de sus múltiples utilidades. Cuando tenían pilas, servían de intercomunicadores. Cuando se agotaban las pilas, bastante caras en la época, tocaba tirar de ingenio. Entonces se te ocurría usar su antena como sable, para rascarte la espalda, para sacarle un ojo a tu hermano, como caña de pescar… Era un juguete que agudizaba el ingenio y estimulaba la imaginación.
Más tarde llegaron las construcciones tipo Mecano y también los Juegos Reunidos, uno de los míticos juegos de mesa con el que crecieron varias generaciones de españoles de pro, como Marta Sanchez o el Dioni.
Otro de los grandes éxitos de Geyper fueron los Geyperman, figuras de acción (nosotros los llamábamos “muñecos” a secas) que encarnaban todo tipo de personajes como aventureros, soldados, indios, bomberos… Con un muñeco de esos y unas cuantas cajas de cartón, te asegurabas tantas tardes de aventura como fueras capaz de imaginar.
A finales de los ochenta Geyper cerró su fábrica, pero años después, la empresa Bizak consiguió la licencia para volver a fabricar los Geyperman. Si mantienes los ojos bien abiertos, quizás puedas ver alguno de esos hombrecillos plastificados explorando las estanterías de algún centro comercial.
Antonio Pérez Sánchez, descanse en paz.
Fuentes
Muere el padre de Geyperman y el ‘walkie-talkie’ de juguete.

Finalizan las navidades y con ellas llegan los regalos de reyes. Quién sabe que te pueden regalar. Un peluche de Willy, el bedel de “
Este texto es un homenaje a todos aquellos juegos (especialmente al puto Abu Simbel) diseñados por nerds pajeros londinenses (seguramente MODS para tener mas DELITO), proyectos de
Al igual que hay gente que no aprende, hay cadenas de televisión que no aprenden.
Hace muchos, muchos años, hubo una época en la que los niños sabían escribir. Una época libre de correctores ortográficos automáticos y de gente aporreando teclados con un solo dedo. Una época donde las frases se escribían a lápiz sobre extraños artilugios llamados “libretas”. Una época donde rectificar errores era tan fácil como coger una goma y pasarla repetidas veces por encima del error. Era la época de las gomas de borrar Milán.
Milán 430: Es el modelo más común de todos y se fabricaba en tres colores. Blanco, rosa y verde. Este tipo de goma se caracterizaba por dejar la mesa llena de desechos de aspecto tóxico cada vez que la utilizabas. La ciencia todavía no ha podido explicar cómo es posible que el volumen de desechos que soltaba esta goma fuera mayor que el volumen de la propia goma.
Milán 840: Este modelo era el modelo pijo y se fabricaba tanto en blanco-gris como en rosa-gris. Mientras que la parte blanca o rosa servía para borrar el lápiz, el fabricante aseguraba que la parte gris con aspecto de lija del 7, era capaz de borrar el boli… La realidad era que por muy flojo que le dieras al boli, lo único que conseguías era hacer un agujero en el papel del tamaño de tu culo.
Milán Nata: Esta era la goma de los gourmets. Se caracterizaba por desprender un intenso y agradable olor a ¿nata?. Pero amigos, no nos engañemos, su olor no era más que una trampa mortal para los incautos. Su sabor era de lo mas nauseabundo que ha inventado el hombre, sólo superado por el asqueroso sabor de la
Milán Gigante: Este espécimen no era muy común, por eso cuando alguien aparecía con una de ellas, la admiración era máxima. Lo malo es que esta goma sólo hacía gracia el primer día. Al día siguiente, el chaval de la goma gigante era el gilipollas de la goma gigante y pasaba a ser apalizado por sus compañeros.
Double Dragon es un videojuego lanzado para máquinas recreativas a finales de la década de los 80.



