Abu Simbel Profanation y traumas infantiles
Finalizan las navidades y con ellas llegan los regalos de reyes. Quién sabe que te pueden regalar. Un peluche de Willy, el bedel de “los Simpsons” con el torso descubierto, un rabo de goma, un Playmobil usado envuelto en papel de periódico o una vela de papa Noel (excepto el rabo de goma, regalos que he recibido/realizado o visto como se realizaban en alguna ocasión).
También te pueden regalar una Esquisbox3sesenta, una Guii si es que el comprador sobrevive a la avalancha de ñues a la que se tendrá que enfrentar, o una cutrona Pleisteshion dos de esas finas, que no duran una mierda y sus juegos van a frames (es decir que van a trozos).
Esto es algo que lleva repitiéndose desde aquellos lejanos años 80 y que se acentuó a principios de los 90. Regalar un ordenador de 8 bits (Spectrum, Amstrad, Msx etc ) o una videoconsola (o Videocónsola/Minioconsola como decía un vecino mió alcohólico) era lo que estaba de moda por aquellos años, exactamente igual que ahora.
Y que gran error sin duda, por que las antiguas máquinas parecían estar desarrolladas por el mismo Belcebú. Para empezar los controles… Teclados de goma o de plástico que petaban a la mínima, teclas que se borraban con el uso, sistemas de almacenamiento del Jurásico superior y lo que da titulo al artículo, un videojuego que traumatizo a más de uno. El Abu Simbel Profanation.

Yo personalmente tengo el mió dentro de una caja, bajo llave, escondido el mi húmedo sótano, lleno de trastos y de ratas. Rollo evil dead y su Necronomicon.
Y es que ¿Quién no ha tirado alguna vez el puto mando de la consola al suelo en un gesto de rabia sin par? ¿Quién no se ha levantado de la silla cagándose en todos los santos, en San Dios, o en los muertos picaos del puto creador del juego en cuestión? ¿Quién no ha aporreado el teclado y ha sentido esa punzante sensación en la zona frontal del cerebro resultante de la rabia contenida, la impotencia de querer y no poder? Y por último ¿Quién no ha paladeado el sabor metálico de la desesperación, aquel que saboreas justo cuando tu personaje muere injustamente una vez? Y otra, Y otra…
Este texto es un homenaje a todos aquellos juegos (especialmente al puto Abu Simbel) diseñados por nerds pajeros londinenses (seguramente MODS para tener mas DELITO), proyectos de hikikomoris japoneses o simplemente hijosdeputa españoles que como no tenían otra cosa mejor que hacer se dedicaron a crear programas con la única finalidad: Psicopatizar a una generación de infantes y estigmatizarlos por el resto de sus días.
Comencemos
EL SPECTRUM: Tener un ordenador en los años 80 era todo un síntoma de bonanza económica para el hogar que lo adquiría. Solía venderse “para ayudar a hacer los deberes ” cuando todos los crios sabíamos que lo queríamos para una cosa : Jugar hasta que se desprendiesen las retinas.
Hoy en día ocurre algo similar en los hogares sin conexión a Internet, uno de los argumentos que esgrimen los vendedores y/o menores es el de: ” No, si yo voy a utilizar la conexión a interné para estudiar ” cuando en realidad el prepuber la utiliza únicamente para descargarse episodios de Bang Bus o hacer pornchat vía WEBCAM con las rameras calientapollas que pesca en GENTEMSN.

Al igual que hay gente que no aprende, hay cadenas de televisión que no aprenden.
Hace muchos, muchos años, hubo una época en la que los niños sabían escribir. Una época libre de correctores ortográficos automáticos y de gente aporreando teclados con un solo dedo. Una época donde las frases se escribían a lápiz sobre extraños artilugios llamados “libretas”. Una época donde rectificar errores era tan fácil como coger una goma y pasarla repetidas veces por encima del error. Era la época de las gomas de borrar Milán.
Milán 430: Es el modelo más común de todos y se fabricaba en tres colores. Blanco, rosa y verde. Este tipo de goma se caracterizaba por dejar la mesa llena de desechos de aspecto tóxico cada vez que la utilizabas. La ciencia todavía no ha podido explicar cómo es posible que el volumen de desechos que soltaba esta goma fuera mayor que el volumen de la propia goma.
Milán 840: Este modelo era el modelo pijo y se fabricaba tanto en blanco-gris como en rosa-gris. Mientras que la parte blanca o rosa servía para borrar el lápiz, el fabricante aseguraba que la parte gris con aspecto de lija del 7, era capaz de borrar el boli… La realidad era que por muy flojo que le dieras al boli, lo único que conseguías era hacer un agujero en el papel del tamaño de tu culo.
Milán Nata: Esta era la goma de los gourmets. Se caracterizaba por desprender un intenso y agradable olor a ¿nata?. Pero amigos, no nos engañemos, su olor no era más que una trampa mortal para los incautos. Su sabor era de lo mas nauseabundo que ha inventado el hombre, sólo superado por el asqueroso sabor de la
Milán Gigante: Este espécimen no era muy común, por eso cuando alguien aparecía con una de ellas, la admiración era máxima. Lo malo es que esta goma sólo hacía gracia el primer día. Al día siguiente, el chaval de la goma gigante era el gilipollas de la goma gigante y pasaba a ser apalizado por sus compañeros.
Double Dragon es un videojuego lanzado para máquinas recreativas a finales de la década de los 80.
Recuerdo con nostalgia los tiempos en los que los parques infantiles sólo eran aptos para tipos duros. Parques infantiles para nada parecidos a los de hoy, de vivos colores, suelo acolchado de caucho y materiales plásticos sobre los que da gusto golpearse.


